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En tu cama

En tu cama copiando tus poses de sanguijuela
espiando por la ventana tu cansada llegada
las infinitas hojas del catalpo retrasan el sol
que se derrite entre las ramas.
Soy los nudos que hacen al vetusto árbol
y tu la savia- sanguijuela que en la
cama, y bajo soles de infinitas hojas,
llega me recorre y pasa.
Huyo de ti y de mi. Huyo de mi
cuando estoy contigo.

Ya no encuentro refugio
en lo cotidiano sentenciado.

Ni en la canilla que gotea la misma
y desentonada melodía.

Ni en tu cintura que es la misma
que alguna vez marco el deseo.

Reflejas de manera perfecta mis peores partes.
Y yo agiganto tus cinismos y maldades.

Huyo de ti y miro hacia atrás
y tu figura de sal se desploma

Tu saliva, ¡oh Dios!, es vinagre en mi boca

Hemos perdido el sol y las flores
y los mil y un cristales de lluvia
que sanaron nuestra piel.





Con un dolor

Con un dolor que no esta en las carnes
me desperté esta mañana.
mire tu tibio rostro suspendido sobre la almohada
Y vi en tu dormir el rictus
de mi muerte aplazada.
Ni gorriones ni frutos tiene
el árbol que da a la ventana.
Morir de segunda muerte 
morir porque da la gana.
La gana de poseerte
poseerte y no tener nada.
No ser dueño de tus besos
de tus caricias.
ni tus palabras.
Morir de segunda muerte
cuando no ha de quedar nada
ni promesas que serán falsas
ni despertares entre sábanas.
Con un dolor que no esta en las carnes
me desperté esta mañana.







Yo soy...

Yo soy el puñado de huesos que duerme juntos a vos
y que despierta cada mañana como encendido fuego
sin las confusiones del sueño o sin las dudas de la pesadilla
soy el puñado de huesos que prolonga su sombra sobre tu carne
carne que fue es y será mía.
Carne que vestirá mis huesos.

la noche es una apuesta 
una insistente invitación 
la noche ha crecido como luna llena 
esta brillante y fría 
Alguien     no se quien      me espera
habita la noche la multiplica y la puebla
su presencia me llega mezclada con el viento 
desde algún angulo el latir de su entero cuerpo 
pulsa y me llama 
espero romper lo acerados e invisibles hilos que me cierran...
Animarme y salir a su encuentro.

No escribiré el poema

Ha pasado un día y no  escribí el poema
La sangre igual de roja como siempre
El mar que se acerca y se aleja
igual infinito insistente
El sol que huye y se precipita
Que nace y escala las montañas
Ha pasado otro día y no he escrito el poema.
Tu sombra se borrara
No quedara memoria de tus pechos. De tus caderas
Todo lo que es bello en el mundo, todo lo que es feo se perderá
Aguardo que así suceda.

Pasará otro día y no escribiré el poema.

Declina la tarde

Declina la tarde 
y con ella la esperanza de encontrarte.


De poder mirarte el rostro y encontrarme.
Siempre estas por suceder, algo te anuncia
y cuando el silencio te nombra... te pierdes..

no se en que nube
ni detrás de que colectivo

La gente, ajena, camina

en si y para si,
por la apretada vereda
No saben.

No podrían comprender que te espero.

Del mundo Visible


Del mundo visible
Tu entero rostro
Cara infinita.

Luna plena
y cobriza
como moneda.

Eres fotografía
de espejos.
Hormigueo de ojos
Haz de luz en las tinieblas.

Refractas el mundo.
Eres un mundo.
Cintura de otoño.
Pubis de primavera.

El viento


El viento hace luz entre las ramas.
El sol llega entonces hasta mi alma.
Ciega mis ojos de sombra.
Dibuja hojas en mi rostro.
Soy  árbol, luz y sombra

No puedo


No puedo decirlo
 ni tu escucharlo
Algo frágil en ti
 se quiebra

Cifrar

Cifrar tu entero cuerpo en mi entero indice.

Mirarlo... 


Mirarte crecer como tallo mientras bebes

de ti, y por ti, tu propia agua.

Luz.

Tu tan en tu mundo.

Corres hacia ti tan en ti

Mujer en mujer contenida. Indice de tu mundo.

Rió invertido, fluvial y dulce.

Luz

Mar de aguas blandas

Gastas mis calizas manos

con la luz en ti contenida

Y así pasas. Te escurres. Cantas.

Flor crispada de sangre revuelta

Flor crispada de sangre revuelta
surge efímero y mortal por tus cuerdas.
Tu grito yunque. Mi tímpano seda.